IKEA sigue una metodología concreta para asignar nombres a sus productos, basada en el sueco y con reglas estrictas que garantizan coherencia y originalidad en toda su oferta internacional.
Los nombres de IKEA siempre están en sueco, aunque resulten extraños incluso para los propios hablantes de ese idioma y resulten prácticamente ininteligibles —pero curiosos— en el resto del mundo. Para que un término sea apto debe cumplir varios requisitos: ser una palabra real, tener entre 4 y 12 letras, contener preferentemente las letras Å, Ä u Ö, sonar bien al pronunciarlo y no estar registrado como marca comercial ni corresponder a un apellido. El resto de denominaciones, cuando se requieren descripciones adicionales, se redactan en el idioma local de cada país.
La compañía aplica excepciones a esta norma en categorías específicas. Las flores y plantas vivas reciben nombres derivados de su denominación latina, mientras que las artificiales se comercializan bajo las series SMYCKA y FEJKA. La iluminación inteligente se engloba bajo la marca paraguas IKEA Home Smart y emplea los protocolos abiertos Zigbee Light Link y Matter. También la vajilla infantil está libre de sustancias peligrosas y BPA, y la firma recomienda seguir las instrucciones de cuidado de cada producto por motivos de seguridad y garantía.
En la cocina, IKEA combina precios ajustados con asesoramiento de especialistas para acompañar al cliente desde el diseño hasta la instalación.
