Cómo el Concilio Lateranense V legitimó la teoría financiera del interés moderado

Fuentes: "Lending is Meritorious and Should be Praised": How The Fifth Lateran Council Unlocked Financial Theory

Artículo de historia económica que reconstruye el camino intelectual y práctico que llevó a la Iglesia católica a aceptar los préstamos con interés moderado como instrumentos legítimos al servicio de los pobres. La pieza arranca con la observación de Joseph Schumpeter y Tyler Cowen sobre la escasa conexión entre teoría y práctica económica hasta Adam Smith, y recuerda que en el terreno financiero hubo consecuencias reales mucho antes, empezando por la doctrina de la usura.

Durante siglos, la condena del interés se basó en una idea moral: cobrar por un préstamo era obtener dinero sin trabajo, una transferencia del deudor al acreedor. Los judíos, confinados en guetos, satisfacían la demanda de crédito de los reyes y cargaban con el resentimiento social. La expansión comercial del siglo XIII, según Joel Kaye, espoleó el refinamiento de la escolástica, sobre todo entre los franciscanos. Peter John Olivi formuló dos conceptos decisivos: coste de oportunidad y riesgo, que justificaban beneficios mercantiles, precios variables según el mercado e intereses moderados.

Bernardino da Feltre llevó estas ideas a la práctica y ayudó a Pavia a crear un Monte de Piedad en el siglo XV: montepíos de préstamos pignoraticios financiados con donaciones, con intereses del 2 al 15% destinados a cubrir los gastos de gestión. Los dominicos se opusieron, pues consideraban que el acto de cobrar interés, sin importar el destino, constituía robo al trabajador. La disputa se dirimió en el Concilio Lateranense V de 1515, donde el papa León X, con la bula Inter multiplices, aprobó los Monti di Pietà: el interés moderado para costear la administración era legítimo, no usurario, y merecía ser alabado. El texto cierra con una nota biográfica de León X y anticipa un ejemplo hispánico posterior en Málaga.