Windows To Go es una función orientada a la productividad móvil que permite instalar un escritorio completo de Windows en una unidad USB externa y ejecutarlo en distintos equipos sin afectar al sistema instalado en su disco interno. Su concepto es similar al de los LiveCD o LiveUSB de Linux: un sistema operativo portable que se arranca desde un medio extraíble.
Entre sus particularidades, la unidad Windows To Go desconecta los discos internos del equipo, no utiliza el Módulo de plataforma segura (TPM), tiene la hibernación deshabilitada por defecto, carece del Entorno de recuperación de Windows y no admite la actualización ni el restablecimiento del área de trabajo. Microsoft diseñó esta solución pensando en entornos corporativos, por lo que certifica pendrives USB de 32, 64, 128 y 256 Gbytes de fabricantes como Imation, Kingston, SPYRUS, Super Talent o Western Digital, algunos con cifrado AES o certificación FIPS 140-2. Las versiones Enterprise, Windows 10 Pro y Windows 11 Pro incluyen asistentes oficiales para crearla.
Para uso doméstico se puede recurrir a cualquier pendrive de al menos 16 Gbytes y a la herramienta Rufus, que ofrece una opción específica de Windows To Go. El proceso exige descargar la imagen ISO de Windows 10 Pro de 64 bits desde el portal de Microsoft mediante MediaCreationTool, seleccionarla en Rufus junto a la unidad de destino y grabar la imagen. Después basta con conectar el pendrive al equipo, configurarlo como primer dispositivo de arranque en la BIOS/UEFI y disfrutar de un escritorio Windows funcional en cualquier ordenador.
