Mantener un acuario pequeño, incluso uno modesto de 10 galones con danios perla celestial y corydoras habrosus, exige bastante más que llenarlo de agua. Tras ciclar el tanque durante varias semanas para establecer bacterias beneficiosas, la autora se topó con los clásicos quebraderos de cabeza del mantenimiento: riesgo de sobrealimentación, subidas de temperatura por encima de 26 °C en verano, termómetros de cristal difíciles de leer y una luz integrada en la tapa demasiado tenue que había que encender a mano. Para resolver cada problema, fue incorporando por etapas varios gadgets asequibles. Un comedero automático Petbank (recargable por USB-C, hasta dos meses de autonomía y 15 compartimentos individuales para controlar la ración) eliminó el estrés de las vacaciones. Un ventilador de acuario que se engancha al borde, con cinco velocidades, logró bajar la temperatura del agua uno o dos grados en una hora usando solo la segunda velocidad más baja. Un termómetro digital externo de 10 dólares sustituyó al frágil termómetro de cristal después de que un pez quedase atrapado detrás. Un calentador sumergible de 100 W mantiene el agua estable en torno a los 24 °C. Por último, una barra LED Hygger con encendido y apagado graduales que imitan el amanecer y el atardecer mejoró la iluminación, aunque su fotoperíodo prolongado disparó una proliferación de algas, lo que obligó a pasar al temporizador de 8 horas (que también enciende y apaga de forma progresiva en aproximadamente un minuto). El artículo avanza además la próxima compra prevista: una cámara que se adhiera al lateral del acuario para observar a los peces.
Cómo convertí mi pecera en una instalación tecnológica: comedero automático, ventiladores, termómetro digital e iluminación LED
Fuentes:
How I turned my fish tank high tech
