Los routers de Movistar funcionan con un firmware interno que conviene mantener al día para corregir errores, cerrar brechas de seguridad y aprovechar al máximo el equipo. Sin embargo, a diferencia del móvil, en un router no basta con pulsar un botón: hay que entender los dos procedimientos que el operador pone a disposición de sus usuarios.
La vía más sencilla es la actualización automática. Movistar despliega las nuevas versiones de firmware de forma progresiva y el router las instala sin intervención del cliente. La limitación es que el usuario no controla cuándo le llega la actualización ni puede forzar su descarga.
Cuando se necesita una versión concreta o una solución urgente, existe la actualización manual. Para llevarla a cabo hay que obtener el archivo .bin del firmware, ya que Movistar no lo distribuye de manera oficial y el usuario debe recurrir a portales especializados, asumiendo el riesgo de descargar versiones fraudulentas o inutilizar el dispositivo. Tras hacerse con el archivo, el proceso consiste en acceder a la configuración del router desde el navegador mediante la dirección 192.168.1.1 con la contraseña de la pegatina del equipo, localizar el menú de Actualizaciones de Firmware —que puede variar entre Administración, Management o configuración avanzada según el modelo—, cargar el archivo y pulsar Actualizar. Durante el proceso, el router no debe desconectarse ni de la corriente ni del cable Ethernet.
