Un investigador ha recreado un experimento de vida artificial autorreplicante utilizando un código relativamente simple de aproximadamente 300 líneas, basado en el estudio "Computational Life" publicado recientemente en arXiv. El experimento, implementado en una cuadrícula de 240x135, inicializa aleatoriamente programas similares a Brainfuck, donde cada píxel representa una instrucción y cada bloque de 8x8 define un programa completo. A través de iteraciones, los programas vecinos se combinan y ejecutan, permitiendo la evolución y replicación. En una ejecución específica, un autorreplicador emergió rápidamente, dominando la cuadrícula y siendo posteriormente reemplazado por una versión más eficiente. Este desarrollo demuestra la posibilidad de generar sistemas complejos y autorreplicantes a partir de interacciones simples y aleatorias, ofreciendo una ventana a la comprensión de los orígenes de la vida y la evolución algorítmica.
