En España, sacarse el carné de conducir limitado a vehículos automáticos es posible desde hace años mediante el llamado código 78, una anotación que se imprime en el reverso del permiso B y que restringe al titular a conducir solo coches de cambio automático. Quien aprueba el examen práctico con un vehículo de estas características queda con esa limitación; quien lo hace con uno manual, en cambio, puede conducir ambas transmisiones sin restricción.
La demanda de esta modalidad ha crecido de la mano del mercado: hace una década el automático representaba en torno al 20% de las matriculaciones y hoy supera el 50%, impulsada por los eléctricos e híbridos, que carecen de embrague. Según datos publicados por El Periódico, de los aproximadamente 600.000 permisos B que se expiden cada año en España, entre 33.000 y 37.000 llevan el código 78, lo que equivale a entre el 5,5% y el 6,2% del total. Las autoescuelas, en cambio, sitúan la cifra en torno al 10%. El proceso de aprendizaje es idéntico al del carné convencional —teórico, clases prácticas y examen de circulación— con la única diferencia de que vehículo y prueba son automáticos, y el alumno puede cambiar de opción en cualquier momento.
Quien circula con un manual teniendo solo el código 78 enfrenta una multa de 500 euros y la pérdida de cuatro puntos, al ser considerada infracción muy grave por la Ley de Tráfico. Para eliminar la restricción hay que volver a examinarse de la prueba práctica con un coche manual, aunque una directiva europea aprobada a finales de 2025 prevé sustituir ese examen por un curso de siete horas en autoescuela, cuya aplicación en España se espera en torno a 2029, siguiendo el modelo ya vigente en Francia, Alemania o Suiza.
