Instacart ha comenzado a desplegar en supermercados de Estados Unidos sus carritos de compra inteligentes Caper Cart, equipados con cámaras internas y externas, sensores de localización, básculas, pantallas táctiles y terminales de pago. La tecnología reconoce los productos introducidos en el carro, calcula el importe acumulado en tiempo real, permite acceder a programas de fidelización, pesar frutas y verduras, aplicar cupones y pagar sin pasar por caja. Las primeras unidades operan en tiendas Weis Markets de Pensilvania y la empresa prevé ampliarlas a más establecimientos a lo largo del año.
El sistema abre la puerta a la publicidad segmentada: Instacart proyecta utilizar las pantallas integradas para mostrar ofertas y recomendaciones personalizadas según la ubicación del cliente dentro del comercio, una estrategia con la que asegura haber incrementado el importe medio por compra. Antes de iniciar sesión, los usuarios deben aceptar los términos sobre recopilación de datos, lo que ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre comodidad y privacidad. Los carritos están presentes en más de cien ciudades de quince estados y en una docena de cadenas de supermercados, y expertos recomiendan leer las políticas de uso antes de utilizarlos.
