Las cámaras internas de los vehículos autónomos, como los de Waymo, Zoox y Tesla, generan debates sobre la privacidad de los pasajeros, dado que la legislación actual no regula claramente el uso de estos datos. Aunque estas empresas justifican la vigilancia para la seguridad y el cumplimiento de normas, expertos advierten que la falta de marcos legales sólidos deja a los usuarios vulnerables ante el uso de sus grabaciones para mejorar productos o compartir datos con terceros.
Waymo afirma utilizar tecnología automatizada para detectar violaciones, mientras que Zoox, propiedad de Amazon, indica que graba la totalidad del trayecto, aunque no almacene conversaciones. Tesla ofrece a los usuarios la opción de activar o desactivar el envío de video y audio, aunque sus documentos internos sugieren que los usuarios del programa de acceso anticipado aceptan compartir datos automáticamente. Justin Brookman, de Consumer Reports, señala que la ausencia de cámaras podría incentivar comportamientos inapropiados, pero la ley no ha definido aún los límites de la vigilancia. Matthew Guariglia, de la Electronic Frontier Foundation, critica la falta de regulación y recomienda a los usuarios actuar como si estuvieran siendo observados, mientras que la industria enfrenta críticas por la venta de datos de conducción a aseguradoras, como ocurrió recientemente con General Motors.
