A lo largo de Estados Unidos, individuos están desmantelando y destruyendo cámaras de vigilancia Flock, una empresa valorada en 7.500 millones de dólares, debido a la creciente preocupación por su conexión con ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y violaciones de privacidad. Estos actos de sabotaje, que incluyen la destrucción física de las cámaras y la sustracción de componentes, se han reportado en al menos cinco estados. La empresa Flock utiliza lectores de matrículas (ALPR) para recopilar datos de vehículos, incluyendo imágenes de matrículas y otra información identificativa, sin necesidad de una orden judicial, lo que facilita el trabajo de las fuerzas del orden y, controversialmente, permite el acceso de ICE a estos datos. La controversia se intensificó tras una asociación cancelada con Ring y un anuncio de Super Bowl que mostraba una visión distópica de la vigilancia generalizada. Incidentes recientes en La Mesa, California, y otros lugares, reflejan una creciente oposición pública, con algunos municipios ya cancelando sus contratos con Flock. Un hombre en Virginia fue arrestado por destruir 13 cámaras, justificando sus acciones como una defensa de la privacidad y el derecho a la cuarta enmienda. La destrucción de estas cámaras es parte de una creciente resistencia contra la expansión de la tecnología de vigilancia en todo el país.
