Residentes del sur de California están descubriendo lectores de matrículas aparentemente operados por la Patrulla Fronteriza, generando preocupación por la privacidad y posibles interrogatorios a personas inocentes. James Cordero, un residente local, ha encontrado docenas de estas cámaras ocultas en remolques y barriles de construcción a lo largo de carreteras fronterizas entre los condados de San Diego e Imperial. Estas cámaras comenzaron a aparecer tras la aprobación de permisos por parte del estado de California a agencias federales, incluyendo la Patrulla Fronteriza, para instalar lectores de matrículas en carreteras estatales.
El programa, que alimenta bases de datos del gobierno federal, ha generado críticas de expertos en privacidad, defensores de los derechos civiles y trabajadores humanitarios, quienes argumentan que viola la ley estatal y constituye una intrusión innecesaria en la privacidad de los ciudadanos. Los defensores del programa argumentan que ayuda a identificar sospechosos de delitos graves, rastrear tráfico de drogas y personas, y localizar a personas desaparecidas. Sin embargo, algunos residentes locales temen que las cámaras estén relacionadas con encuentros inusuales con agentes de la Patrulla Fronteriza, incluyendo interrogatorios a residentes legales. Cordero, que lidera voluntarios que proporcionan ayuda a migrantes, está preocupado por la posibilidad de que sus colegas sean detenidos. La Electronic Frontier Foundation ha mapeado más de 40 lectores ocultos y ha instado al gobernador Newsom a revocar los permisos, alegando que el programa evade las protecciones de una ley estatal de 2016.
