Un algoritmo calcula de forma rápida el volumen de una malla 3D cerrada, simple y triangulada a partir del teorema de la divergencia. Define el volumen como una integral triple de la función constante uno y transforma esa expresión en una integral de superficie sobre las caras triangulares. La parametrización de cada triángulo permite reducir el cálculo a una operación con su producto cruzado, concretamente su componente x.
El resultado es una fórmula compacta en la que solo se recorren los triángulos de la malla. Cada cara aporta un término basado en uno de sus vértices y en el producto cruzado de dos vectores definidos a partir de la geometría local. El procedimiento no requiere integración ni diferenciación numérica, a diferencia de métodos que renderizan la malla y muestrean la imagen, operaciones computacionalmente más costosas.
Su complejidad es lineal, O(n), donde n representa el número de triángulos. Para cada cara se necesitan siete sumas y tres multiplicaciones, además de una multiplicación exterior por el número total de triángulos. El texto estima que una aplicación capaz de trabajar a 60 fotogramas por segundo podría evaluar aproximadamente 30 millones de triángulos por fotograma en la CPU de una Raspberry Pi de 35 dólares. El autor también señala que una investigación posterior identificó un trabajo de Cha Zheng y Tsuhan Chen que parecería describir un algoritmo equivalente, aunque con otra derivación.
