Un análisis crítico examina las conclusiones de un estudio encargado por el Gobierno de Estados Unidos sobre el riesgo de mortalidad asociado al consumo de alcohol. La investigación, publicada en 2026 en Journal of Studies on Alcohol and Drugs, sostiene que no existe un efecto protector neto en niveles bajos de consumo y que el riesgo atribuible al alcohol alcanza aproximadamente 1 de cada 25 muertes —un 4 %— con 14 bebidas semanales, el límite superior de referencia utilizado. A partir de esos resultados, recomienda no superar una bebida al día.
El autor cuestiona que la Tabla 1 muestre beneficios aparentes en niveles bajos de consumo, junto con errores estándar elevados, y señala problemas en los intervalos de confianza. Según el texto, algunos intervalos son asimétricos y no corresponden a una distribución de probabilidad convencional. También indica que la incertidumbre de los distintos grupos de edad se habría propagado mediante simulaciones de Monte Carlo con extracciones correlacionadas, pero el texto principal y el material suplementario no explican de forma suficiente esa estructura de correlación.
Otra crítica se concentra en el grupo de mayores de 70 años. En varones que consumen 21 bebidas semanales, ese segmento aporta 27,30 de un riesgo total de 68,92, con un intervalo de 5,58 a 48,33. El artículo sostiene que la atribución de la causa de muerte en ese grupo es poco precisa y que el resultado depende del segmento con mayor variabilidad estadística. La conclusión del autor es que la base estadística está insuficientemente documentada y no permite presentar los hallazgos como definitivos.
