El hallazgo de cuatro momias intactas de la cultura nazca en el yacimiento de Huaca del Loro, en la costa sur de Perú, obliga a replantear la narrativa histórica sobre la relación entre las civilizaciones wari y nazca. Durante décadas, se creyó que los wari sometieron a los nazca mediante la fuerza militar, pero la ubicación de estos cuerpos junto a un templo ceremonial wari, y no en el cementerio, sugiere un proceso más complejo basado en alianzas, diplomacia y colaboración.
Las momias, encontradas en 2022, estaban envueltas en tejidos y sentadas con las rodillas al pecho, una postura que indica un trato especial y no de prisión. Este descubrimiento, liderado por la antropóloga biológica Corina Kellner de la Universidad de Arizona del Norte, cuestiona la visión de una conquista puramente brutal. La expansión wari, que llegó a la región entre los años 600 y 1000 d. C., parece haber incluido la cooperación e intereses compartidos, posiblemente atraídos por la tecnología cerámica y los textiles de algodón de los nazca.
Sin embargo, la coexistencia no fue siempre armónica. A poca distancia se encuentra el sitio de Zorropata, un asentamiento defensivo con murallas y ofrendas de cabezas trofeo, lo que indica que la relación entre ambas sociedades incluyó también conflicto. Los análisis de ADN y isótopos pendientes proporcionarán más información, pero este hallazgo demuestra que la colonización en los Andes fue un proceso híbrido donde la diplomacia y la cooperación jugaron un papel fundamental junto a la fuerza.
