El distrito de Tetuán, en Madrid, cerró el 24 de junio la ola de calor que ha asolado España y gran parte de Europa con temperaturas cercanas a los 38 °C en sus calles y sensación térmica superior a los 43 °C. Sus 169.500 habitantes, repartidos en 5,3 km², viven en uno de los barrios más densos, diversos y castigados por la turistificación y la especulación inmobiliaria de la capital, con más de 20 edificios nuevos en los últimos tres años y un arbolado prácticamente inexistente en calles como Margallo, Limonero o San Felipe.
Un informe cartográfico de Amigas de la Tierra y el GIAU+S de la Universidad Politécnica de Madrid, basado en la regla 3-30-300 de la OMS (ver tres árboles desde la ventana, un 30 % de cobertura vegetal y un parque de al menos una hectárea a menos de 300 metros), sitúa a Tetuán entre las cuatro áreas prioritarias de la ciudad para ser renaturalizadas, junto a Puente de Vallecas, San Blas-Canillejas y Carabanchel. El estudio, que analiza diez ciudades españolas, concluye que el 60 % de la ciudadanía carece de acceso suficiente a zonas verdes, porcentaje que supera el 80 % en Ourense y Valencia.
Madrid dispone de 17 m² de zona verde por habitante, la tercera mejor ratio del grupo, pero el 62 % de su población no tiene un parque público de más de una hectárea a menos de 300 metros de su hogar, casi dos millones de personas. Según la arquitecta Isabela León Cesín, de Ecodes, los árboles pueden reducir la temperatura del aire entre 2 y 5 °C y la de las superficies entre 10 y 12 °C, una diferencia que en eventos extremos puede salvar vidas.
