El acuario Shedd de Chicago completó una inédita operación internacional para trasladar a cuatro belugas —Acadia, Lillooet, Osiris y Sierra— desde Marineland, en Niagara Falls (Canadá), hasta sus nuevas instalaciones en la sección Oceanarium. Las hembras adultas, de unos 20 años, viajaron en cajas individuales con agua salada fría sobre un Boeing 777 fletado, acompañadas por veterinarios y entrenadores que las monitorearon de forma continua, vertieron agua sobre su piel y procuraron que el vuelo resultara lo más tranquilo posible. Otros dos ejemplares fueron enviados en el mismo avión al acuario de San Antonio. La misión, descrita como un prodigio logístico, requirió la coordinación de agencias canadienses y estadounidenses y el cumplimiento de un tratado internacional sobre comercio de animales. Marineland, parque de acuarios y atracciones en bancarrota desde la muerte de sus propietarios y cerrado al público en 2024, había solicitado ayuda al Gobierno canadiense ante la falta de recursos para alimentar a los cetáceos. En 2025, anunció la devastadora decisión de considerar la eutanasia si no lograba reubicarlos. Un consorcio de acuarios —Shedd, Georgia, San Diego y un centro en España— asumió el rescate, y Canadá autorizó el proceso en junio. Los equipos evaluaron durante meses los grupos sociales de los animales para decidir reagrupamientos y liderazgo dentro de cada nueva manada. Tras aterrizar en el aeropuerto O'Hare, las belugas permanecen en un hábitat aislado, vigilado las 24 horas, fuera de la vista del público mientras se adaptan. El traslado recibió críticas de organizaciones que piden más transparencia y el fin de la cría en cautividad; desde el Shedd defienden que pueden ofrecer el máximo nivel de cuidado. Marineland aún retiene decenas de animales y el acuario de Chicago no descarta recibir hasta diez belugas más.
