Cuatro astronautas sin formación médica obtuvieron las primeras radiografías diagnósticas del cuerpo humano en el espacio durante la misión privada Fram2 de SpaceX, un vuelo de tres días y medio sobre los polos terrestres en marzo de 2025. Con solo cuatro horas de instrucción previa, la tripulación utilizó un aparato portátil de rayos X comercial —del tamaño aproximado de una nevera de playa— para radiografiarse mano, antebrazo, pecho, abdomen y pelvis, y añadir una imagen de un reloj inteligente. Tres radiólogos independientes compararon las capturas orbitales con las realizadas en tierra antes del vuelo y concluyeron que, aunque las de gravedad terrestre tienen algo más de calidad, las tomadas en órbita son válidas para diagnosticar fracturas y lesiones similares; las de manos y brazos, más fáciles de mantener inmóviles, salieron mejor que las de torso y pelvis. El dispositivo sobrevivió al vuelo con solo daños superficiales.
Hasta ahora, los astronautas solo contaban con ecógrafos para diagnosticar lesiones en el espacio, una herramienta que requiere entrenamiento especializado y depende de un medio conductor para las ondas. Contar con rayos X permitiría confirmar fracturas en minutos. La doctora Sheyna Gifford, investigadora de medicina aeroespacial en la Clínica Mayo e impulsora del proyecto, explicó a ScienceAlert que el siguiente paso es miniaturizar y reforzar el equipo para futuras misiones a la Luna y Marte, donde también podría revisarse el estado de trajes, satélites o vehículos de exploración lunar, e incluso llevarse a zonas rurales sin acceso a hospitales. El estudio se ha publicado en la revista Radiology.
