Cuarenta años después de que los mineros del norte de Francia dejaron de alimentar dos pirámides de residuos de 150 metros de altura en Loos-en-Gohelle, estas escombreras han experimentado una transformación ecológica notable. Lo que antes eran montañas negras de carbón y esquisto se han convertido en un refugio de biodiversidad que recuerda al clima mediterráneo, gracias a la absorción de radiación solar por el material rocoso. Esta configuración térmica ha permitido el establecimiento de orquídeas silvestres, reptiles y una diversidad de insectos, creando un mosaico de hábitats en una región de clima oceánico.
El complejo 11/19, ubicado cerca de Lens, alberga actualmente 159 especies animales y 190 vegetales, funcionando además como estación de descanso para aves migratorias. La conservación de estos espacios fue impulsada por la decisión política de Marcel Caron, alcalde de Loos-en-Gohelle entre 1977 y 2001, quien defendió su preservación frente a la demolición. En 2012, el paisaje minero fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Esta iniciativa ha impulsado la transición ecológica local, con proyectos de energía solar comunitaria y corredores biológicos, convirtiendo a la ciudad en un modelo de recuperación ambiental y participación ciudadana en el norte de Francia.
