Crítica desde la trinchera: por qué el 'despegue duro' de la IA es un cuento

Fuentes: AI 2040 and the Cult of Intelligence

Un ingeniero de hardware vinculado a comma.ai sostiene que las predicciones sobre una 'toma de control' inminente de la inteligencia artificial descansan en una visión fantasiosa de la tecnología. Frente a escenarios como los descritos en 'AI 2027' o el 'Consortium' de AI 2040, argumenta que la inteligencia no es la única barrera del progreso: la realidad está llena de fricciones como cadenas de suministro, fallos de componentes, plazos de fabricación de chips o, literal, los percebes de un datacenter sumergido. Los modelos lingüísticos, recuerda, generan tokens, no pueden transmutar materia ni saltarse la física.

A partir de ahí, el artículo contrapone dos planes. El 'Plan A' advierte de un futuro de autocracia blanda en el que un Estado ampliado confisca GPUs como Roosevelt hizo con el oro en 1933, usando la seguridad de la IA como pretexto regulador. El 'Plan L' propone lo contrario: modelos locales, alineados con el usuario, que ejecuten tareas sin filtros corporativos —desde rootear un Kindle con anuncios hasta planificar cómo deshacerse de un cadáver, según sus propios ejemplos. El autor, que probó ChatGPT con una consulta sobre cómo evitar ser descubierto tras matar a su esposa y recibió una respuesta tibia, lo presenta como un test de alineación fallido. La pieza funciona a la vez como manifiesto libertarianotech y como desahogo provocador contra la comunidad de la alineación de IA.