Un artículo de opinión señala a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, junto a Manfred Weber e Ylva Johansson, como artífices de una maniobra institucional para revertir el rechazo democrático del Reglamento de Control de Chats. Según el texto, los líderes del Parlamento, la Comisión y el Tribunal de Justicia de la UE concentran un poder desproporcionado que utilizan para doblegar las reglas y aprobar sus decisiones incluso cuando la mayoría las rechaza. La pieza compara esta práctica con la injerencia rusa en elecciones y acusa a esas mismas instituciones de hipócritas al denunciar esa injerencia mientras imponen sus criterios en casa. El autor sostiene que, tras varios intentos fallidos, la votación definitiva se programó como segunda lectura antes del receso estival, lo que permitió sacar adelante la normativa. El texto concluye con la idea de que, cuando los ciudadanos no deciden, el sistema deja de ser democracia para convertirse en una 'oligarquía europea'.
Crítica al Parlamento Europeo por maniobrar para aprobar el Chat Control tras el rechazo inicial
Fuentes:
The European Oligarchy
