Investigadores de la Universidad de Pittsburgh han descubierto que los camarones de salmuera (brine shrimp) pueden alterar la dirección del flujo de energía en sistemas turbulentos bidimensionales. Este hallazgo desafía la convención física establecida, que preveía un flujo unidireccional de la energía desde escalas grandes a pequeñas, o viceversa, dependiendo de la dimensión del sistema. El estudio, liderado por el ingeniero Lei Fang, demuestra que la orientación del cuerpo del animal determina si la energía se transfiere de manera inversa o convencional, un mecanismo que podría aplicarse a sistemas tridimensionales más complejos.
El experimento consistió en inyectar camarones de salmuera en una película delgada de agua salina dentro de un tanque con campos magnéticos. Al medir cómo el movimiento de los animales disruptivo alteraba el flujo de energía, los científicos observaron que, si el animal nadaba a un ángulo menor de 45 grados respecto a la dirección de máxima estiramiento del fluido, la energía fluía de escalas pequeñas a grandes. Por el contrario, si nadaba a un ángulo mayor, el flujo se invertía, extrayendo energía de las escalas grandes para alimentar perturbaciones menores. Este descubrimiento, validado mediante geometría de tensores, sugiere que la biología puede influir significativamente en la dinámica de fluidos, con posibles aplicaciones en el control de la contaminación y el diseño de fármacos.
