La irrupción de la inteligencia artificial ha provocado un estrangulamiento sin precedentes en el mercado de componentes electrónicos. Samsung, SK Hynix y Micron, las tres fabricantes que dominan la producción de chips de memoria, han desviado su capacidad hacia los grandes centros de datos de las Big Tech, que necesitan enormes volúmenes de RAM y almacenamiento para entrenar y ejecutar modelos de IA. El resultado es un encarecimiento simultáneo de memorias DDR5, SSD, chips NAND y módulos DDR4 y LPDDR4, cuyos precios no paran de subir desde hace meses.
El impacto llega a toda la cadena: Apple ha subido alrededor de un 20% el precio de iPad y Mac; Sony busca fabricar una PS6 por debajo de los 1.000 euros; Nothing ha aplazado lanzamientos de móviles; Raspberry Pi ha duplicado el precio de sus placas y Microsoft rediseña su próxima Xbox para contener costes. Incluso los routers, que integran chips NAND, se han encarecido.
Lenovo advirtió en febrero de que quien necesite un equipo debería comprar cuanto antes, y ha reiterado que algunos precios no volverán a los niveles previos a la era de la IA. Con la demanda de los hiperescaladores absorbiendo la producción, los fabricantes carecen de incentivos para recuperar la oferta destinada al consumidor. El artículo concluye que, en este escenario, el mejor momento para comprar hardware es ahora: esperar solo encarece la factura, cuando no deja directamente sin existencias.
