El programador Stephen Diehl sostiene que el ecosistema cripto, tal como se ha configurado en 2026, se ha convertido en un mercado autorreferencial cuyo precio no refleja ninguna realidad externa. A partir de una analogía con la serie 'The Good Place', el autor describe un panorama en el que un memecoin presidencial organiza cenas para sus mayores tenedores, un exchange federalmente regulado ofrece contratos sobre si el ejército estadounidense asesinará a un jefe de Estado extranjero, y las stablecoins canalizan el ahorro de poblaciones vulnerables hacia empresas opacas, todo bajo un marco regulatorio que ha bendecido estas prácticas. Diehl distingue el único uso legítimo de la tecnología —proteger a disidentes frente a sistemas financieros coercitivos— del uso comercial dominante, centrado en captar clientes minoristas. Frente a los mercados regulados para counterparties sofisticadas, la industria ha optado sistemáticamente por el cliente minorista, ya que allí reside el beneficio. El artículo recorre después la cadena de casino cripto, los mercados de predicción, las stablecoins y la arquitectura política que los sostiene, para proponer finalmente una respuesta de política pública que limite el acceso minorista a estos productos.
