Este artículo, escrito por Alejandro García Salas, narra la experiencia de construir Sail y Muddy, dos productos derivados de un fork de Chromium, un navegador web de código abierto. El objetivo inicial era crear una nueva forma de computación personal, un "navegador multipropósito" o "navegador de equipo" que integrara funcionalidades colaborativas en tiempo real como lienzos infinitos, editores de texto enriquecido y chat, todo dentro del navegador. El equipo, compuesto por un pequeño grupo de ingenieros, buscaba innovar en la interfaz de usuario y la colaboración online, inspirándose en herramientas como Slack, Notion y Linear, así como en el concepto de "Spatial Notion".
El proceso de desarrollo fue complejo. Aunque la base tecnológica (Chromium) proporcionaba una infraestructura sólida, la definición del producto, su funcionalidad y la aceptación del mercado resultaron ser los mayores desafíos. El equipo experimentó con diversas iteraciones y posicionamientos, incluyendo un "multiverso de proyectos" que exploraba diferentes formatos de tablero (lienzo infinito, lienzo estructurado y chat). Finalmente, el chat se convirtió en la base de Muddy, una aplicación que buscaba competir con Slack. Sin embargo, la innovación en la interfaz de usuario no fue suficiente para superar la inercia de los usuarios y la competencia establecida.
Un punto clave del artículo es la importancia de lanzar un producto rápidamente y obtener feedback real de los usuarios. El equipo lamentó haber tardado demasiado en lanzar Sail, lo que les impidió validar sus ideas y aprender de los errores. La experiencia también resaltó la dificultad de crear una capa de colaboración que se integre a la perfección con otras aplicaciones, como propuso Kevin Kwok en su artículo "The Arc of Collaboration". En última instancia, el proyecto no logró el éxito comercial esperado, pero García Salas considera que la experiencia fue valiosa, permitiéndole adquirir conocimientos y habilidades en áreas como el desarrollo de productos, el diseño y la ingeniería. La frase "I got my reps in" resume la idea de que, a pesar del fracaso, el esfuerzo realizado fue una inversión en su propio desarrollo profesional.
