Drones ucranianos han sufrido cortes de conexión en pleno vuelo debido a restricciones impuestas al servicio satelital de SpaceX, lo que ha comprometido operaciones militares y aéreas. Según el Séptimo Cuerpo de Asalto Aéreo, las interrupciones, que duran entre diez y veinte segundos, dificultan el control de los aparatos y aumentan su vulnerabilidad, obligando a cancelar algunas misiones en el sector de Huliaipole. Las autoridades ucranianas denuncian que estas limitaciones, que afectan incluso a velocidades inferiores a los 160 km/h, impiden el abastecimiento y la defensa aérea, mientras que Washington niega haber ordenado las restricciones.
El problema surge de la integración de Starlink en la infraestructura ucraniana desde febrero de 2022, cuando el servicio se activó para reemplazar redes terrestres destruidas. Hoy, los terminales son esenciales para la coordinación de ataques, la transmisión de vídeo y la resiliencia civil. La crisis actual gira en torno a la disputa entre Kiev y el Pentágono sobre el uso de Starshield, la versión gubernamental de Starlink, que requiere condiciones distintas a las del servicio comercial. Elon Musk atribuye la decisión a Washington, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirma que no hubo intervención directa. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, reconoce que Europa no puede sustituir esta capacidad a corto plazo, aunque la Agencia Europea de Defensa prioriza el desarrollo de alternativas a largo plazo.
