El Ayuntamiento de Cornualles ha pedido a los residentes que separen sus restos de alimentos para impulsar el reciclaje y acercarse al objetivo de reciclar cerca de dos tercios de los residuos del condado en 2029. Desde la implantación del nuevo servicio, hace dos años, se han reciclado unas 36.000 toneladas de comida, que se trasladan a una planta de digestion anaerobia en Holsworthy, Devon.
En la instalación, operada por Severn Trent Green Power, los residuos se filtran, se mezclan con agua y se introducen en un digestor. Este proceso produce metano, utilizado como combustible para motores que accionan generadores. La electricidad generada se inyecta en la Red Nacional. El calor también se aprovecha para pasteurizar el material, mientras que el digestato resultante se emplea como fertilizante agrícola.
La planta puede procesar unas 1.100 toneladas de residuos alimentarios por semana y generar electricidad suficiente para abastecer 8.500 viviendas. Según Chris Lofts, responsable del centro, la incineración genera menos electricidad y deja cenizas residuales que también requieren gestión.
El análisis del ayuntamiento señala que los alimentos representan el 22% de la basura depositada en bolsas negras y que el 43% de esos restos todavía está dentro de su embalaje. El concejal Loic Rich confía en que una mayor comprensión de los beneficios ambientales y energéticos contribuya a reducir esa cifra y a elevar la tasa de reciclaje, situada ligeramente por encima del 50%.
