La Universidad de Cornell ha dado marcha atrás en su compromiso de permitir que dos estudiantes de posgrado, Momodou Taal y Amandla Thomas-Johnson, finalizaran sus doctorados con financiación desde el extranjero, pese a que ambos huyeron de Estados Unidos en marzo de 2025 tras ser investigados por el ICE por su participación en una protesta propalestina. Ahora la universidad les exige reincorporarse como asistentes de docencia en el campus de Ithaca (Nueva York) este otoño o perderán su estipendio, la única fuente de ingresos con la que cuentan.
Taal, ciudadano británico y gambiano, y Thomas-Johnson, también británica, habían participado en septiembre de 2024 en el bloqueo de una feria de empleo con presencia de Boeing y L3Harris, fabricantes de armas suministradas a Israel. Por ello fueron suspendidos y se les prohibió el acceso al campus. Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, Taal demandó al Ejecutivo por una orden que considera ilegal contra activistas internacionales; días después, el ICE se presentó en su apartamento. Un juez federal rechazó bloquear su deportación y ambos optaron por abandonar el país —Thomas-Johnson pasó por Canadá, Suiza, Senegal y Ghana antes de reencontrarse con Taal en El Cairo—.
La financiación Cornell es su único sustento y Taal, en el quinto año de su programa de Estudios Afroamericanos, tenía garantizado un apoyo anual de 67.000 dólares. Un portavoz de la universidad rechazó comentar sus casos, calificó de "infundada" la idea de que se les persiga por su activismo y recordó que pueden solicitar becas externas, aunque Taal afirma que las convocatorias del semestre ya cerraron. En noviembre pasado, Cornell firmó un acuerdo con la Administración Trump por 60 millones de dólares para recuperar fondos federales.
