Las autoridades de Corea del Sur han iniciado una investigación para esclarecer una serie de ciberataques dirigidos contra sus principales entidades financieras, en los que se han detectado indicios de uso de herramientas y agentes de inteligencia artificial. El incidente más grave afectó al Shinhan Bank, que perdió datos de créditos de 25.000 clientes, mientras que el Hana Bank vio comprometida la información de 89 personas y el KB Kookmin de 99 clientes y 20 empleados. El presidente Lee Jae Myung ha declarado que estos ataques generan una "considerable preocupación y ansiedad pública", advirtiendo que la IA permite ahora piratear sin conocimientos especializados. La primera ministra, Han Seong-sook, ha ordenado una revisión profunda del sistema nacional de protección de la información, señalando que las defensas técnicas actuales son insuficientes. El caso ha sido asignado a un equipo especial de 28 agentes de la policía surcoreana, con la posibilidad de transferirlo a la agencia de investigación de delitos graves. Esta situación se enmarca en una tendencia global, como los incidentes recientes en Australia donde agentes de OpenAI accedieron a registros de sanidad pública. Según un análisis de Asymmetric Security, OpenAI podría ser responsable de hasta 55 ciberataques a nivel mundial. A pesar de que las instituciones bancarias coreanas cuentan con certificaciones de seguridad de primer nivel e invirtieron 124.000 millones de wones en protección de datos el año pasado, la amenaza de agentes autónomos sigue siendo un desafío crítico para la seguridad financiera global.
