Corea del Sur, quinta potencia militar mundial según el índice Global Firepower, ha comenzado la segunda fase de entregas de tanques K2 Black Panther a Polonia dentro de un contrato de 6.500 millones de dólares suscrito con Hyundai Rotem. Los primeros 28 vehículos de esta tanda han llegado ya al país y se destinarán a la 16ª División Mecanizada, desplegada en el noreste, una zona estratégica que limita con Bielorrusia y con el enclave ruso de Kaliningrado.
La adquisición polaca responde a la necesidad urgente de reponer las reservas de carros de combate tras enviar cientos de tanques de origen soviético, incluidos T-72, a Ucrania desde la invasión rusa. Varsovia prevé llegar a disponer de hasta 1.000 K2, lo que convertiría al modelo surcoreano en una de las columnas vertebrales de sus fuerzas terrestres.
La rapidez del programa se explica también por la tensión creciente en la frontera: las autoridades polacas han denunciado reiteradas violaciones de su espacio aéreo por misiles rusos durante ataques contra Ucrania, como el Kh-101 que se estrelló en el este del país, y han convertido el refuerzo del flanco oriental en prioridad estratégica.
El éxito del K2 trasciende Europa. Marruecos estaría evaluando la adquisición de hasta 400 unidades para modernizar sus fuerzas acorazadas, atraído por su movilidad, automatización y tripulación de tres personas, en una operación que le permitiría diversificar su flota, históricamente apoyada en material estadounidense.
