El Gobierno surcoreano, encabezado por el presidente Lee Jae Myung, ha movilizado a todas las agencias públicas para hacer frente a una ola de calor sin precedentes que él mismo ha calificado de "desastre nacional". Las temperaturas en el sur del país alcanzaron el martes un récord histórico de 42,5 °C en la ciudad de Yangsan, la cifra más alta jamás registrada en Corea del Sur. Las autoridades han confirmado al menos 23 muertes por enfermedades relacionadas con el calor en lo que va de año y cerca de 2.500 visitas a urgencias desde mediados de mayo.
En zonas rurales como la provincia de Gyeongsang del Norte, la administración local despliega drones equipados con altavoces y cámaras térmicas que sobrevuelan a los agricultores para recordarles que deben resguardarse del sol. En las ciudades, camiones cisterna rocían las calles y reparten agua embotellada gratuita en parques, mercados y paradas de autobús. La mayoría de actividades al aire libre han sido suspendidas, incluida la ceremonia diaria del cambio de guardia del palacio Gyeongbokgung en Seúl y toda la jornada de béisbol profesional, tras el colapso de un espectador de 23 años por deshidratación en un partido en Incheon.
Los aeropuertos con aire acondicionado, como el de Incheon y el de Gimpo, se han convertido en refugio para personas sin hogar y mayores que recurren a sus bancos y zonas de descanso para soportar las altas temperaturas. Paralelamente, una aplicación móvil llamada Geuneulro, creada por el estudiante Yu Min-jun para recomendar las rutas peatonales más umbrías, se ha viralizado entre los jóvenes. La Administración Meteorológica de Seúl prevé un 50 % de probabilidad de que las temperaturas de septiembre y octubre se mantengan por encima de la media.
