Corea del Sur aprovecha el repliegue armamentístico de EE.UU. para expandir su industria de defensa

Fuentes: South Korea capitalizes on U.S. arms retreat to fuel its defense industry boom

Corea del Sur se ha consolidado como el noveno mayor exportador de armas del mundo y uno de los de mayor crecimiento, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). El país asiático está capitalizando el repliegue de Estados Unidos bajo la Administración Trump, que ha tensado la relación con aliados tradicionales, presionado a la OTAN a aumentar su gasto en defensa y amenazado con no acudir en su ayuda en caso de crisis. La guerra en Ucrania y el conflicto en Irán han acelerado la demanda global de armamento, y Washington, implicado en Oriente Medio, prioriza el suministro para sus propias operaciones.

La raíz del ascenso surcoreano se remonta a la doctrina Nixon de 1969, que retiró unos 20.000 soldados estadounidenses de la península. El presidente Park Chung-hee respondió con una política de defensa autosuficiente que permitió a Seúl desarrollar una industria armamentística sofisticada. Hoy, los cuatro mayores fabricantes —Hanwha, Hyundai Rotem, LIG Nex1 y Korea Aerospace Industries— proyectan ingresos combinados de 37.000 millones de dólares en 2026, casi cuatro veces más que en 2021. Corea del Sur ya es el segundo proveedor de los miembros europeos de la OTAN, solo por detrás de EE.UU.

Polonia simboliza este avance: tras la invasión rusa de Ucrania, Varsovia firmó un contrato de 13.700 millones de dólares con Seúl que incluye tanques K2, lanzacohetes y artillería, frustrada por la lentitud inicial de Alemania. La entrega rápida, la capacidad productiva sostenida por la amenaza norcoreana y la fiabilidad demostrada han consolidado a Corea del Sur como proveedor alternativo clave para Europa oriental.