La escuela rural unitaria de Coomonte de la Vega, un municipio zamorano de 175 habitantes, ha cerrado sus puertas por primera vez en 130 años al quedarse con solo dos alumnos matriculados en el curso 2026-2027, por debajo del mínimo de tres exigido en Castilla y León. Los dos escolares restantes se reubicarán en centros de Morales de Rey o localidades próximas, mientras el edificio se mantiene intacto a la espera de un repunte de matrículas. Torrefrades y Castrogonzalo también pierden su colegio en Zamora, y Villar del Buey, Casaseca de las Chanas y San Juan del Rebollar sobreviven con el mínimo legal de tres niños cada uno.
El umbral actual de tres alumnos procede de una excepción puntual concedida en 2018 a San Martín del Castañar (Salamanca), que acabó generalizándose. En el curso 2025-2026, la comunidad contaba con 34 colegios rurales en ese umbral, el doble que siete años antes. Otras comunidades aplican baremos distintos: La Rioja exige cinco, Castilla-La Mancha cuatro con excepciones, Galicia cinco tras rebajarlo, y Asturias y Aragón comparten los tres. El sobrecoste por alumno en la escuela rural es notable: 8.000 euros anuales en Aragón frente a 3.000 en entornos urbanos. La plantilla docente en Castilla y León alcanza las 7.834 vacantes de interinidad, la cifra más alta de la serie histórica.
