Convertir la música en una rutina mecánica: la clave para producir sin pausa

Fuentes: Turning music into a chore is how I became a musician

Un músico amateur describe cómo, durante una excedencia de tres meses en el verano de 2020, transformó su afición creativa en un proceso sistemático y repetible que le permitió finalizar decenas de canciones y publicar varios EP y álbumes. Tras quince años haciendo música de forma esporádica y sin publicar más allá de un primer álbum, el autor se propuso producir a diario con la presión de un calendario cerrado. Los dos primeros meses los dedicó a acumular horas de práctica y tutoriales; a partir de septiembre, se integró en comunidades online de productores de techno y empezó a colaborar, lo que disparó el volumen de trabajo y convirtió la creación en una lista de tareas mecánicas: improvisar, limpiar grabaciones, montar arreglos, exportar mezclas y archivar cada versión.

Esa disciplina de archivo, junto con el cambio de tarea cuando una sesión se estancaba, hizo posible finalizar entre una y tres canciones al día. El autor aprendió que la calidad de una idea solo se evalúa con el tiempo y en contexto, que las mejores piezas suelen nacer de sesiones frustrantes y que no existe correlación entre lo satisfactoria que resulta una sesión y el interés del material obtenido. En el último mes de la excedencia completó 40 temas; de ellos, cuatro formaron su primer EP. Tras reincorporarse al trabajo, pudo seguir publicando con regularidad porque la rutina ya estaba interiorizada. Su conclusión: para descubrir que hacer música puede ser aburrido y productivo hay que producir en cantidad hasta perder la sensibilidad y volverse sistemático.