Un diseñador electrónico veterano presenta los detalles de un contador Geiger-Müller analógico portátil pensado para medir niveles bajos de radiación, como el fondo ambiental y fuentes débiles. El proyecto, motivado por la dificultad de encontrar tubos pequeños fiables y por la abundancia de contadores digitales chinos ya listos para usar, apuesta por una solución analógica con aguja que permite barrer visualmente una zona en busca de fuentes.
El corazón del instrumento es un tubo J306β de vidrio, de unos 20 cm de longitud y 18 mm de diámetro, que genera alrededor de 88 cuentas por minuto al fondo natural. El circuito emplea un medidor analógico con dos escalas: hasta 1 µSv/h y hasta 10 µSv/h, con tiempos de promediado de 4,4 s y 0,44 s respectivamente. Incorpora además un altavoz que reproduce un clic por cada cuenta, aunque el autor reconoce que la aguja es mucho más útil que el sonido para localizar fuentes.
La etapa de alimentación es uno de los logros principales: convierte 1,5 V de una única pila AA en los 5 V del circuito y los 400 V que necesita el tubo, con un consumo de solo 1,1 mA y reguladores que mantienen la salida hasta 0,8 V, lo que se traduce en más de 2000 horas de autonomía. La sección de 400 V es un convertidor flyback modulado en frecuencia de pulsos, estabilizado mediante diodos comunes empleados como zéner de 130 V, una técnica habitual en montajes caseros. El diseño prescinde de microcontrolador, módulos digitales y amplificadores operacionales, apostando por la simplicidad y la eficiencia energética.
