Conductores de prueba de Waymo y Zoox sufren lesiones al escalar los robotaxis

Fuentes: Sprains, pain, and whiplash: Waymo and Zoox test drivers are getting hurt as robotaxis scale, techcrunch.com

La rápida expansión de los robotaxis en los últimos dos años ha traído consigo un costo humano oculto pero significativo: una serie de lesiones sufridas por conductores de prueba. Según una revisión de datos presentados ante la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) realizada por TechCrunch, los conductores de prueba de Waymo y Zoox sufrieron más de dos docenas de lesiones en 2024 y 2025 debido a frenadas bruscas o movimientos repentinos de los vehículos autónomos. Estas lesiones, que incluyen esguinces, distensiones y latigazos cervicales, han dejado a algunos trabajadores fuera de servicio durante semanas o incluso meses.

Los datos oficiales revelan una disparidad en la reportabilidad. Transdev, la empresa que emplea y gestiona a los conductores de prueba de Waymo, informó de 16 lesiones vinculadas a las ubicaciones de Waymo en tres ciudades, causadas por el software autónomo al frenar con fuerza o esquivar repentinamente. Por su parte, Zoox reportó hasta ocho lesiones de trabajadores relacionadas con frenadas bruscas. Es importante señalar que otras empresas de vehículos autónomos no aparecen en este conjunto de datos, posiblemente porque están exentas o porque OSHA solo requiere la divulgación pública para establecimientos con 100 o más empleados en industrias consideradas de 'alto riesgo', como el transporte por taxi o limusina.

El contexto de estas lesiones coincide con una escalada operativa sin precedentes. Waymo, que lleva más de una década desarrollando su tecnología, comenzó a escalar realmente en 2025, expandiendo sus servicios a nuevas ciudades y aumentando su flota comercial a más de 3,500 vehículos. A medida que la empresa se familiarizaba con nuevas ubicaciones, el número de lesiones entre los conductores de prueba aumentó. Transdev reportó cinco lesiones en 2024 en San Francisco, Los Ángeles y Phoenix, pero este número saltó a 11 en 2025, siendo la frenada brusca la causa principal. Un caso destacado ocurrió en septiembre del año pasado en Phoenix, donde un conductor estuvo fuera de trabajo durante 157 días tras una 'frenada exagerada sin ninguna obstrucción'.

En el caso de Zoox, las fuentes internas indican que los problemas persisten. Contratos actuales y anteriores describen incidentes recientes, incluso hasta julio, donde los vehículos (SUV Toyota Highlander modificados) siguen frenando abruptamente. Internamente, estos eventos se conocen como 'brake jabs' o 'nogos', este último término refiriéndose a un apagado total del sistema que provoca una frenada de emergencia. Un contratista describió la sensación de ser 'arrollado hacia adelante' a 45 millas por hora en medio del tráfico, lo que requiere una toma de control inmediata y peligrosa. Los informes de lesiones de Zoox ante la OSHA confirman este patrón: siete de las ocho entradas mencionan explícitamente frenadas bruscas o apagados del sistema. Una instructora resultó herida en junio tras una frenada severa del software, sufriendo dolor agudo en las costillas y el hombro.

Las implicaciones de estos hallazgos son profundas para la industria. Mientras Waymo y Zoox compiten por liderar el mercado del robotaxi comercial, con Zoox comenzando a cobrar por sus viajes en Las Vegas este mes, la seguridad de los trabajadores humanos que validan la tecnología queda en un segundo plano público. Ambas empresas declinaron responder preguntas específicas sobre las lesiones reportadas. Waymo enfatizó que la seguridad es de 'suma importancia' y que estos kilómetros con operadores humanos son parte del proceso de validación responsable. Zoox argumentó que las frenadas bruscas a veces son inevitables y que las lesiones representan un porcentaje pequeño de los millones de millas recorridas.

Sin embargo, el aumento correlativo entre la expansión de la flota y las lesiones sugiere que la tecnología aún no está lo suficientemente refinada para operar sin supervisión humana en todas las condiciones. La dependencia de conductores de prueba para gestionar fallos del software, como detecciones erróneas de escombros o apagados de sistema, plantea interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de un modelo totalmente autónomo mientras estas anomalías persisten. A medida que más ciudades integren estos servicios, se espera que el escrutinio sobre las condiciones laborales y la seguridad operativa de los equipos de prueba aumente, presionando a las empresas a transparentar no solo sus métricas de seguridad para pasajeros, sino también el impacto físico en su personal humano.