Este ensayo defiende una posición reduccionista sobre la conciencia: cada sistema de experiencia está hecho de una parte de un cerebro, y cada cerebro de una parte de un mundo físico. El autor sostiene que la física ordinaria que rige los cerebros está completa y apenas deja espacio para fenómenos no explicados. Identifica dos supuestas excepciones a esa completitud: la distinción entre mundos físicos «actuales» y «posibles», y la existencia de sistemas de experiencia que sienten de verdad frente a «zombis» que solo lo aparentan. La primera exige reglas adicionales sobre qué mundo es real; la segunda introduce un hecho adicional sobre si un sistema sintiente realmente siente o solo lo simula. Bajo una visión «contrafáctica completa», ningún estado físico o cerebral puede aportar datos bayesianos que permitan decidir si un sistema dado siente de verdad, por lo que cualquier conclusión al respecto se basa en priors, no en evidencia. Como las descripciones fundamentales del universo son locales y simples, la regla que determine qué sistemas sienten probablemente también lo sea. El autor considera que el pansiquismo —todo sistema de experiencia constituido por un cerebro que calcula lo que sentiría, si sintiera, efectivamente lo siente— es la regla local más simple y por tanto acumula un prior fuerte frente a alternativas más complejas como dependencias del carbono, el silicio o los microtúbulos.
Conciencia sin física nueva: el caso del pansiquismo
Fuentes:
No-New-Physics Consciousness
