La isla de Mullagrach, de 35,9 hectáreas y situada en el archipiélago de las Summer Isles, en la costa noroccidental de Escocia, está a la venta por 350.000 libras (unos 406.000 euros), según la subasta de Savills del 9 de junio de 2026. El precio resulta inferior al de un piso de 90 metros cuadrados en Madrid, que según los datos de Tinsa correspondientes al primer trimestre de 2026 se sitúa en 414.481 euros (4.605 €/m²), e Idealista eleva la cifra a 5.984 €/m² en mayo de 2026. La comparativa se extiende a Barcelona y San Sebastián, donde un piso de tamaño medio supera también el precio de la isla escocesa.
La brecha refleja un problema estructural de las grandes ciudades europeas: un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda de vivienda, agravado por la concentración de empleo y servicios y por décadas de despoblación rural, como señala la OCDE en su Panorama Regional 2023. Frente al salario medio español de 29.540 euros en 2024, reunir la entrada hipotecaria del 30 % exige más de cuatro años de sueldo íntegro. En el otro extremo, el suelo rural se deprecia por la caída de demanda y servicios básicos, lo que abarata hasta las islas remotas: Fotocasa oferta islas desde 320.000 euros.
La compra de una isla, sin embargo, implica costes ocultos considerables: ausencia de hipoteca, acceso por barco o helicóptero, falta de atención médica, cobertura limitada y dificultad para revender. Aun así, el caso ilustra cómo el valor del suelo depende más de su cercanía al empleo que de sus características físicas, en lo que los economistas denominan economías de aglomeración.
