Más de 50 países, incluyendo productores y consumidores de petróleo, se han reunido en Santa Marta, Colombia, para una conferencia sobre la transición lejos de los combustibles fósiles. La iniciativa surge de la frustración por el lento progreso en las negociaciones climáticas internacionales, especialmente tras la COP28, donde se acordó una transición pero sin acciones concretas. La ubicación de la conferencia, cerca de un importante terminal de almacenamiento de combustible, subraya la tensión entre las ambiciones climáticas y la dependencia de los combustibles fósiles. El evento busca impulsar un plan de acción más práctico, incluyendo la elaboración de un mapa de ruta global, que podría presentarse en la COP31 en Turquía. Sin embargo, la ausencia de los mayores emisores de gases de efecto invernadero (China, EE.UU. e India) y productores clave como Arabia Saudita y Rusia limita el alcance de la reunión. La guerra en Irán ha exacerbado la crisis energética, creando un dilema entre el impulso a las energías renovables y la búsqueda de soluciones a corto plazo. Colombia, anfitrión de la conferencia, enfrenta contradicciones internas, con políticas que buscan reducir la dependencia de los combustibles fósiles coexistiendo con la expansión de la infraestructura para su almacenamiento y un posible cambio de política energética tras las próximas elecciones. La reunión, aunque no vinculante, busca generar un impulso para abordar la crisis climática, en un contexto donde las emisiones de CO2 alcanzan niveles récord y el planeta se dirige a superar los objetivos del Acuerdo de París.
