Coleccionista de CD usa sus 4.000 discos para desmontar la lógica NIMBY

Fuentes: CDs vs. NIMBY

Un ensayista y coleccionista con cerca de 4.000 CDs —adquiridos por unos 40.000 dólares a lo largo de décadas— recurre a su propia experiencia para cuestionar la reacción instintiva NIMBY (siglas en inglés de "no en mi patio trasero") ante cualquier pérdida de capital. Tras la llegada del streaming, esos discos se venden ahora por unos 3 dólares en Amoeba Music, tanto en Los Ángeles como en Berkeley, y rara vez se canjean ni siquiera a 1 dólar.

El argumento sostiene que la pérdida económica no equivale automáticamente a un perjuicio neto. Quien solo quisiera seguir escuchando esos mismos 4.000 álbumes quedaría, en efecto, 40.000 dólares más pobre. Pero si además desea explorar catálogos nuevos —música anterior a su época, lanzamientos contemporáneos o grabaciones de archivo como la serie completa Lebendige Vergangenheit, antes disponible únicamente en costosas importaciones a 13,99 dólares—, el superávit del consumidor que ofrece el streaming supera con creces ese coste inicial.

El razonamiento se extiende después a la vivienda. Un propietario de una casa de un millón de dólares que se opusiera a la desregulación urbanística porque esta reduce a la mitad el valor de su inmueble ignora, según el autor, las ganancias compensatorias: el acceso más barato a una vivienda mejor, a una segunda residencia, a alquileres turísticos e incluso a un futuro más asequible para sus hijos, aunque la herencia sea menor.

La pieza concluye con un caso extremo: si la desregulación llevase el precio de la vivienda a cero, el dueño perdería el valor de su casa actual pero obtendría a cambio acceso gratuito a cualquier palacio del planeta. El texto defiende que la postura NIMBY no es una respuesta automática para quien sufre una pérdida de capital, porque casi siempre existe una contrapartida que puede convertir al supuesto perdedor en ganador neto.