Bajo el teatro romano de Clunia Sulpicia, en Peñalba de Castro (Burgos), se extiende un sistema de galerías y lagerías subterráneas que los ingenieros romanos aprovecharon para abastecer de agua a la antigua ciudad. El monumento, con capacidad para casi 10.000 espectadores, es uno de los teatros romanos más grandes conservados en la Península Ibérica y cada verano vuelve a llenarse con el festival que recrea las representaciones de hace dos mil años.
La red hidráulica subterránea, conocida como Cueva Román, fue descubierta de forma accidental en 1900 por Román Juez Peñalba mientras excavaba una bodega en la ladera norte del Alto de Castro. El hallazgo reveló galerías naturales trabajadas por los ingenieros romanos para conducir el agua hasta la ciudad, junto con inscripciones que dan testimonio del paso de personajes relevantes de la época.
De Clunia Sulpicia se desconoce la fecha exacta de su fundación y el número de habitantes que llegó a tener, aunque monedas halladas en la zona sitúan su existencia ya en tiempos del emperador Tiberio. La ciudad fue un importante centro administrativo, económico y cultural de la Meseta norte, hasta el punto de que el futuro emperador Servio Sulpicio Galba, Galba, residió allí antes de ser proclamado emperador tras la muerte de Nerón.
El sistema de agua cayó en desuso por las transformaciones del teatro y la posterior sobreexplotación del acuífero. Con la pérdida de población y relevancia, los pozos fueron sellados. Hoy, los restos del foro, las termas y las casas pueden visitarse durante todo el año, mientras que el teatro recupera su función original cada verano.
