Expertos en seguridad informática abogan por la adopción de claves efímeras (con una validez de aproximadamente un día o menos) como una forma efectiva de mejorar la seguridad de los sistemas. La principal ventaja radica en que estas claves eliminan la necesidad de rotación manual, un proceso complejo y propenso a errores. El uso de claves efímeras reduce el riesgo asociado con las claves de larga duración, que pueden ser comprometidas o distribuidas accidentalmente, como se ha visto en casos de SSH keys o tokens de PyPI que terminan en ubicaciones inseguras. La estrategia se alinea con el principio de limitar el alcance de las credenciales y centralizar la gestión de la seguridad en equipos especializados, permitiendo una mayor rigurosidad y eficiencia. Aunque la eliminación total de claves de larga duración puede ser inviable, reducir su número simplifica la seguridad, facilita el endurecimiento de la infraestructura y evita que la gestión de claves se convierta en una carga para los equipos de desarrollo. Se recomienda rotar las claves de larga duración al menos trimestralmente y limitar su alcance para mitigar riesgos.
