La organización Compassion in World Farming (CIWF) publicó el 25 de agosto un informe —autoría de la doctora Elena Lara, asesora sénior de investigación y políticas— que advierte de que la cría en cautividad del atún rojo del Atlántico podría volver a poner en peligro a la especie. La organización denuncia que estas macrogranjas capturan masivamente poblaciones salvajes durante su temporada reproductiva, las confinan en redes y las alimentan de forma artificial para engordarlas, una práctica que causa sufrimiento animal, pérdida de biodiversidad marina y presión sobre el sistema alimentario global.
Cristina Rodrigo Ruiz, responsable global de campañas de CIWF, señala que el número de granjas autorizadas pasó de 13 en 2006 a 123 en 2026. Según el informe, en 2024 las capturas de atún rojo salvaje fueron un 29 % superiores a las de 2008, año previo a su clasificación como especie "En Peligro" por la UICN en 2011. La organización subraya que las poblaciones regionales del Mediterráneo no han sido evaluadas por la UICN en 17 años y pide a los gobiernos una moratoria sobre nuevas granjas y la ampliación de las existentes.
CIWF también documentó, durante una visita autorizada a una piscifactoría mediterránea, lesiones visibles —piel erosionada, aletas dañadas y peces sin ojos— y patrones de nado circular. Calcula que un atún de 200 kg puede consumir hasta 3.000 kg de pescado de forraje, el equivalente a 33.000 sardinas o 166.000 anchoas. La campaña "END TUNA FARMING" insta a la ciudadanía a firmar una petición para exigir medidas gubernamentales.
