El Citroën ë-C5 Aircross se incorpora como modelo más grande de la gama SUV del fabricante francés y se sitúa por encima del C3 Aircross y del ë-C4, con la misión de competir en el segmento de los SUV familiares grandes sin renunciar al confort accesible que identifica a la marca. Comparte la plataforma STLA Medium de Stellantis con el Peugeot E-3008, el Opel Grandland y el DS N4, pero Citroën apuesta por un precio de partida más contenido (49.000 euros) y un enfoque menos premium y más orientado al uso familiar diario.
La variante analizada equipa un motor eléctrico de 231 CV, alcanza 170 km/h de velocidad máxima, firma el 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y entrega un par máximo de 343 Nm con cambio automático. Mide 4.552 mm de longitud, 1.870 mm de anchura y 1.569 mm de altura. Es el primer Citroën construido sobre la plataforma STLA Medium, una arquitectura multienergía preparada para mecánicas microhíbridas, híbridas enchufables y eléctricas, lo que permite ofrecer una gama amplia sin desarrollar plataformas separadas. La arquitectura eléctrica de 400 voltios admite carga en corriente continua de hasta 160 kW, y las baterías se alojan bajo el suelo sin penalizar en exceso la altura ni el centro de gravedad, clave según la marca para preservar el confort de marcha.
En diseño, el frontal abandona las formas redondeadas anteriores y adopta líneas verticales, con el nuevo logotipo centrado y la firma luminosa de tres puntos flanqueada por finos segmentos horizontales. Los faros Matrix LED mantienen la luz larga activa sin deslumbrar. De perfil, el coche gana solidez con vías ensanchadas y hombros marcados; la línea de cintura alta y la reducida superficie acristalada refuerzan la robustez exterior, aunque penalizan algo la visibilidad trasera. Las llantas, de hasta veinte pulgadas, y una altura libre al suelo elevada completan una silueta de SUV clásico más imponente que su predecesor. La zaga continúa el mismo lenguaje estético, con una franja horizontal en negro brillante que une ambos grupos ópticos.
