La aldea palestina de Ras al-‘Ain, en Cisjordania, ha sido desalojada tras años de asaltos por parte de colonos israelíes, marcando un episodio de limpieza étnica respaldado por el gobierno israelí. Durante décadas, la aldea albergó a unos mil beduinos de las tribus Rashaida, Jahalin y Ka‘abneh, principalmente pastores. En marzo de 2025, colonos, con la protección de la policía y el ejército, robaron aproximadamente mil a 1.500 ovejas, devastando la economía de la aldea. A pesar de que la tierra es de propiedad palestina y debería estar protegida, la policía y el ejército, bajo el control de figuras ultranacionalistas como Itamar Ben-Gvir, no hicieron cumplir la ley. Los colonos posteriormente araron tierras de la aldea y establecieron un nuevo puesto ilegal, intensificando el acoso y la privación de recursos para los residentes. Este patrón se ha repetido en otras 85 aldeas en Cisjordania. La situación refleja una erosión de las instituciones democráticas israelíes, con el gobierno socavando el estado de derecho y preparando el terreno para elecciones potencialmente manipuladas, mientras que el futuro de los palestinos en la región se ve cada vez más incierto.
