El otoño en el hemisferio norte ofrece una ventana privilegiada para la observación astronómica debido a las noches más largas. La temporada se inicia con la prominencia del cúmulo estelar de las Pléyades, visible en la constelación de Tauro. Le sigue la lluvia de meteoros Oriónidas, que alcanzará su punto máximo el 21 de octubre, generada por los restos del cometa Halley. A mediados de noviembre, los madrugadores podrán presenciar un 'desfile planetario' con Mercurio, Venus, Marte y Jupiter alineados antes del amanecer, destacando el brillo de Venus y Jupiter. Posteriormente, la lluvia de meteoros Léonidas, con velocidades de hasta 70 km/s, culminará el 17 de noviembre. Finalmente, el 24 de noviembre se producirá una superluna de Castor, la primera de una serie que continuará hasta febrero de 2027. Estos fenómenos requieren cielos oscuros y condiciones meteorológicas favorables para su óptima visualización.
