Cinco canarios figuran entre los más de 2.000 republicanos españoles que en 1939 embarcaron en el Winnipeg, el buque fletado por el poeta Pablo Neruda para llevarlos a Chile y salvarlos de la represión franquista. El periodista y poeta Nicolás Mingorance, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1903, había sido detenido tras el golpe de julio de 1936 y enviado a trabajos forzados en Villa Cisneros, de donde protagonizó una fuga junto a 36 compañeros a bordo del vapor Viera y Clavijo. Tras cruzar la frontera francesa, viajó a Chile, donde rehízo su vida tras la muerte de su esposa en prisión. Domingo Calero, secretario judicial en La Palma, participó en la llamada Semana Roja, cuando la isla resistió una semana al levantamiento. Perseguido, huyó en el barco Añaza a Mauritania y, desde allí, a Francia y finalmente a Chile en el Winnipeg. Otros tres canarios —Juan Ramírez Sosa, Manuel Rodríguez Bernal y Juan Yusta Torres— también viajaron en el buque. Sus descendientes y los historiadores Rubens Ascanio y Ana Calero, del proyecto Memoria del exilio español en Chile, reconstruyen ahora unas trayectorias marcadas por el exilio, el silencio y la resiliencia.
