Un estudio publicado en la revista Science en mayo de 2026 revela que las cilia, diminutas estructuras cilíndricas que cubren la superficie de los corales, pueden malfuncionar en aguas oceánicas que se calientan. Estas cilia generan vórtices de agua que circulan oxígeno a los tejidos del coral, un mecanismo vital cuando la fotosíntesis de las algas simbióticas se detiene por la noche. Sin embargo, el aumento de la temperatura del agua reduce la cantidad de oxígeno disponible, lo que obliga a las cilia a batirse con mayor frecuencia. Más allá de un cierto umbral térmico, este sistema se vuelve contraproducente: el esfuerzo excesivo de las cilia consume el oxígeno que los tejidos pueden absorber, provocando la asfixia de los polipos. Este hallazgo, que complementa el conocimiento previo sobre la dinámica de la capa límite de agua, sugiere que la capacidad de los corales para sobrevivir al estrés térmico depende de la eficiencia de estos microorganismos. La investigación, liderada por biophysicists y biólogos marinos, utiliza técnicas como SensPIV para mapear el flujo de oxígeno y demuestra que la temperatura extrema puede desregular este mecanismo de supervivencia, contribuyendo a la mortalidad masiva de los corales y a los eventos de blanqueamiento.
