Investigadores de la Universidad de Sheffield han logrado replicar con éxito las propiedades ópticas de la Copa de Licurgo, una pieza de vidrio romano del siglo IV que cambia de jade a rubí según la iluminación. El equipo, liderado por la doctora Lisa Hollands y la profesora Caroline Jackson, utilizó una receta antigua derivada de fragmentos originales para incrustar nanopartículas de oro y plata en el vidrio fundido. Estas partículas, mil veces más pequeñas que un grano de arena, bloquean selectivamente las longitudes de onda azules y verdes cuando la luz atraviesa la pieza, permitiendo el paso de los tonos rojos; al reflejarse, dispersan la luz creando el efecto verde opaco.
Aunque se intentó imitar este fenómeno en la década de 1960, la nueva técnica ofrece una precisión cromática superior a la del original. Ian Freestone, experto en materiales arqueológicos, destaca que la extrema sensibilidad del color a las condiciones del horno sugiere que los artesanos romanos alcanzaron un control técnico excepcional, posiblemente vinculado a rituales simbólicos relacionados con la maduración de la uva. La réplica moderna, creada por el artista Elliot Walker, se exhibirá en la Galería del Milenio durante el Festival of the Mind y posteriormente en el Museo Turner de Vidrio.
