Un equipo de científicos de la Universidad de Tohoku y la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) ha desarrollado un fertilizante capaz de transformar el regolito lunar en suelo apto para el cultivo, empleando únicamente aire atmosférico, plasma y agua. El método, publicado en la revista Nature, utiliza plasma generado con electricidad para que el nitrógeno y el oxígeno del aire reaccionen y formen pentaóxido de dinitrógeno, que al disolverse en agua se convierte en nitrato, un ion esencial para el crecimiento vegetal.
El proceso consume menos de 100 vatios y no requiere combustibles fósiles, una ventaja clave frente a la reacción industrial de Haber-Bosch, demasiado costosa para operar fuera de la Tierra. El aire procedería de las bases lunares habitables, ya que la Luna carece de atmósfera propia.
En pruebas con simulador de regolito y plántulas de arroz, el fertilizante redujo el pH alcalino de 9,09 a 6,76, favoreció la absorción de calcio, magnesio y potasio, y dejó retenidos en el suelo iones tóxicos como el Al3+. Además de nutrir las plantas, el compuesto potenció su sistema inmunitario y mejoró su resistencia a los efectos de la microgravedad.
Los autores subrayan la utilidad terrestre del hallazgo: en un planeta con amplios terrenos infértiles y necesidad de fertilizantes energéticamente eficientes, esta tecnología podría aplicarse también a la agricultura convencional.
