Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington y la Asociación de Agricultores y Jardineros Orgánicos de Maine (MOFGA) ha identificado un árbol de manzana antiguo en Maine, considerado el progenitor más antiguo de manzanas vivas en Estados Unidos. La identificación, realizada mediante análisis de ADN por el genétista Cameron Peace, reveló que este ejemplar, encontrado en una propiedad histórica de la Guerra Revolucionaria, ha contribuido genéticamente a cientos de variedades de manzanas americanas durante siglos. Este hallazgo es crucial para la conservación de la diversidad genética de la manzana, un cultivo que enfrenta amenazas como la roya y el fuego, enfermedades que afectan a los monocultivos. Aunque la mayoría del mercado depende de solo 15 variedades comerciales, la recuperación de recursos genéticos perdidos es vital para desarrollar variedades resistentes a nuevas amenazas. El proyecto involucró a entusiastas y genetistas que colaboraron para rastrear el origen del árbol, destacando el papel de los aficionados en la preservación de la historia agrícola y genética de la manzana.
